Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel, si no tienes
implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo, si los
gorditos no te generan trauma, si nunca has sufrido de
anorexia, si tu estatura no afecta tu desarrollo personal,
si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar y no
estar sobre una toalla durante horas, si crees que la
fidelidad sí es posible y la practicas, si sabes cómo se
prepara un arroz, si puedes preparar un almuerzo completo,
si no te levantas a las 4:00 a.m. para poder alcanzar a
hacerte el blower, si puedes salir con saco de sudadera
tranquila a la calle un domingo sin una gota de maquillaje
en el rostro... ESTÁS EN VÍA DE EXTINCIÓN....
BIENVENIDA!
EL DULCE SABOR DE UNA MUJER EXQUISITA (por Gabriel García
Márquez)
· Una mujer exquisita no es aquella que más hombres
tiene a sus pies, si no aquella que tiene uno solo que la hace
realmente feliz.
· Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más
flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más
llamativo, es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y
un buen consejo puede alegrarte la vida.
· Una mujer valiosa no es aquella que tiene más
títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su
sueño temporalmente por hacer felices a los demás.
· Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si
me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes...Los
que estamos fuera de foco somos los hombres ) sino la que
vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.
· Una mujer interesante no es aquella que se siente
halagada al ser admirada por su belleza y elegancia, es
aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.
· Y un HOMBRE........UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que
valora a una mujer así......
· Que se siente orgulloso de tenerla como compañera....
· Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca
su amado instrumento...
· Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde
lavar platos y atender tripones, hasta devolverle los
masajes y cuidados que ella le prodigó antes...
· La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en
eso de ser 'Muy machas' nos llevan gran recorrido...
· ¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos
el regalo solamente por la vistosidad de su empaque...
· ¡Tonto y mil veces tonto el hombre que come mierda en
la calle, teniendo un exquisitímo manjar en casa. -
Gabriel Garcia Marquez-
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miércoles, 18 de febrero de 2009
martes, 30 de diciembre de 2008
La Vida es Mucho...
Ya perdoné errores casi imperdonables,
traté de sustituir personas insustituibles
y olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso,
ya me decepcioné con personas
cuando nunca pensé decepcionarme,
más también decepcioné a alguien.
Ya abracé para proteger,
ya me reí cuando no podía,
ya hice amigos eternos,
ya amé y fui amado,
pero también fui rechazado,
ya fui amado y no supe amar.
Ya grité y salté de tanta felicidad,
ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también "rompí la cara" muchas veces!
Ya lloré escuchando música y viendo fotos,
ya llamé sólo para escuchar una voz,
ya me enamoré por una sonrisa,
ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y...
...tuve miedo de perder a alguien especial
(y terminé perdiéndolo) Pero sobreviví!!
Y todavía vivo!
No paso por la vida...
y vos tampoco deberías pasar... Viví!!!
Bueno es ir a la lucha con determinación,
abrazar la vida y vivir con pasión,
perder con clase y vencer con osadía,
porque el mundo pertenece a quien se atreve.
Y...
LA VIDA ES MUCHO
para ser insignificante!
CHARLES CHAPLIN
traté de sustituir personas insustituibles
y olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso,
ya me decepcioné con personas
cuando nunca pensé decepcionarme,
más también decepcioné a alguien.
Ya abracé para proteger,
ya me reí cuando no podía,
ya hice amigos eternos,
ya amé y fui amado,
pero también fui rechazado,
ya fui amado y no supe amar.
Ya grité y salté de tanta felicidad,
ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también "rompí la cara" muchas veces!
Ya lloré escuchando música y viendo fotos,
ya llamé sólo para escuchar una voz,
ya me enamoré por una sonrisa,
ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y...
...tuve miedo de perder a alguien especial
(y terminé perdiéndolo) Pero sobreviví!!
Y todavía vivo!
No paso por la vida...
y vos tampoco deberías pasar... Viví!!!
Bueno es ir a la lucha con determinación,
abrazar la vida y vivir con pasión,
perder con clase y vencer con osadía,
porque el mundo pertenece a quien se atreve.
Y...
LA VIDA ES MUCHO
para ser insignificante!
CHARLES CHAPLIN
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verdades
lunes, 1 de septiembre de 2008
DISFRUTA LAS PEQUEÑAS COSAS

¿Dónde está tu tesoro?
Cualquiera pensaría que está en la riqueza, en las cosas materiales.
Y sí, tu tesoro puede estar allí, pero la riqueza del mismo depende de cómo veas tú ese tesoro.
No es que haya que conformarse con poco, porque tenemos derecho a toda la abundancia del Universo.
Es valorar lo que se tiene. Déjame explicártelo con un ejemplo:
Una señora mayor llamada Sol, ya ha superado todas las pruebas que una mujer pueda superar en esta vida: un marido alcohólico y maltratador, un divorcio doloroso, sacar a sus cinco hijos adelante sin perder la sonrisa, la muerte de uno de sus hijos y hace poco, un cáncer de mama.
El médico le dijo que la única manera de asegurarse de que el cáncer no volviera era la amputación de uno de sus pechos (hay que decir que Sol tiene un nuevo marido y conservan el gusto por el sexo como dos adolescentes). Y ella, sin pensarlo dos veces, le dijo “si ha de amputarme los dos, adelante. Lo que quiero es vivir”.
El médico le dijo que debía pensarlo, porque la mastectomía lleva a muchas mujeres a la depresión.
Un día, tomando un café, Sol se encontraba con una amiga y le dijo:
“¿Tú crees que no cambiaría un pecho por ver el sol salir cada día?
Para mí es una bendición, y mientras veo salir el sol, me como unos frijoles deliciosos, me tomo un café riquísimo, mi marido pasa por la mesa y me da un beso, y luego pinto mis cuadros o me voy a jugar con mis nietos. Cualquier cosa de estas vale más que uno de mis pechos, porque he vuelto a nacer.
”Y sí, hay mucho, mucho placer qué descubrir en las pequeñas cosas: una canción que nos gusta, contemplar la belleza de una flor, una charla con un amigo verdadero. Nada de esto tiene precio material, pero puede valer más que todo el oro del mundo.
La receta de hoy: ¡Atrévete! Ponte la canción que más te gusta a todo volumen, a solas: baila, canta, grita. ¡Vibra! Nadie te está mirando, así que ¿por qué no sentirte libre?
Y mientras lo haces, date cuenta de cómo la vida se mueve a través de tus venas. Y ante todo sé feliz.
Cada quien tiene un tesoro diferente y solo nosotros sabemos lo que vale, cuídalo y hazlo crecer, no dejes que las cosas que pasan te derrumben, sal adelante y con la frente en alto.
Demuéstrate que tú puedes, aunque las circunstancias no sean tan favorables. ¡ANIMATE!
viernes, 2 de mayo de 2008
El paquete de galletas
En el andén de la vida...
Cuando aquella tarde llegó a la vieja estación
le informaron que el tren en el que ella viajaría
se retrasaría aproximadamente una hora.
La elegante señora, un poco fastidiada,
compró una revista, un paquete de galletas
y una botella de agua para pasar el tiempo.
Buscó un banco en él anden central
y se sentó preparada para la espera.
Mientras hojeaba su revista,
un joven se sentó a su lado
y comenzó a leer un diario.
Imprevistamente, la señora observó como aquel muchacho,
sin decir una sola palabra, estiraba la mano,
agarraba el paquete de galletas,
lo abría y comenzaba a comerlas,
una a una, despreocupadamente.
La mujer se molestó por esto,
no quería ser grosera,
pero tampoco dejar pasar aquella situación
o hacer de cuenta que nada había pasado; así qué, con un gesto exagerado,
tomó el paquete y sacó una galleta,
la exhibió frente al joven
y se la comió mirándolo fijamente a los ojos.
Como respuesta, el joven tomó otra galleta
y mirándola la puso en su boca y sonrió.
La señora ya enojada, tomó una nueva galleta y,
con ostensibles señales de fastidio,
volvió a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho.
El dialogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta.
La señora cada vez más irritada,
y el muchacho cada vez más sonriente.
Finalmente, la señora se dio cuenta de que en el paquete solo quedaba la última galleta. "- No podrá ser tan descarado",
pensó mientras miraba alternativamente
al joven y al paquete de galletas.
Con calma el joven alargó la mano,
tomó la última galleta, y con mucha suavidad,
la partió exactamente por la mitad.
Así, con un gesto amoroso,
ofreció la mitad de la última galleta a su compañera de banco.
¡Gracias! - dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad.
"De nada" - contestó el joven sonriendo suavemente mientras comía su mitad.
Entonces el tren anunció su partida...
La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón.
Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavía sentado en el anden y pensó: "¡Que insolente, que mal educado, que ser de nuestro mundo!".
Sin dejar de mirar con resentimiento al joven,
sintió la boca reseca por el disgusto que aquella situación le había provocado.
Abrió su bolso para sacar la botella de agua
y se quedó totalmente sorprendida cuando encontró,
dentro de su cartera, su paquete de galletas INTACTO.
Cuantas veces nuestros prejuicios,
nuestras decisiones apresuradas nos hacen valorar erróneamente a las personas y cometer las peores equivocaciones.
Cuántas veces la desconfianza, ya instalada en nosotros,
hace que juzguemos, injustamente, a personas y situaciones,
y sin tener aun por qué, las encasillamos en ideas preconcebidas,
muchas veces tan alejadas de la realidad que se presenta.
Así, por no utilizar nuestra capacidad de autocrítica y de observación,
perdemos la gracia natural de compartir y enfrentar situaciones,
haciendo crecer en nosotros la desconfianza y la preocupación.
Nos inquietamos por acontecimientos que no son reales,
que quizás nunca lleguemos a contemplar,
y nos atormentamos con problemas que tal vez nunca ocurrirán.
=) la reflexión del día...
Cuando aquella tarde llegó a la vieja estación
le informaron que el tren en el que ella viajaría
se retrasaría aproximadamente una hora.
La elegante señora, un poco fastidiada,
compró una revista, un paquete de galletas
y una botella de agua para pasar el tiempo.
Buscó un banco en él anden central
y se sentó preparada para la espera.
Mientras hojeaba su revista,
un joven se sentó a su lado
y comenzó a leer un diario.
Imprevistamente, la señora observó como aquel muchacho,
sin decir una sola palabra, estiraba la mano,
agarraba el paquete de galletas,
lo abría y comenzaba a comerlas,
una a una, despreocupadamente.
La mujer se molestó por esto,
no quería ser grosera,
pero tampoco dejar pasar aquella situación
o hacer de cuenta que nada había pasado; así qué, con un gesto exagerado,
tomó el paquete y sacó una galleta,
la exhibió frente al joven
y se la comió mirándolo fijamente a los ojos.
Como respuesta, el joven tomó otra galleta
y mirándola la puso en su boca y sonrió.
La señora ya enojada, tomó una nueva galleta y,
con ostensibles señales de fastidio,
volvió a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho.
El dialogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta.
La señora cada vez más irritada,
y el muchacho cada vez más sonriente.
Finalmente, la señora se dio cuenta de que en el paquete solo quedaba la última galleta. "- No podrá ser tan descarado",
pensó mientras miraba alternativamente
al joven y al paquete de galletas.
Con calma el joven alargó la mano,
tomó la última galleta, y con mucha suavidad,
la partió exactamente por la mitad.
Así, con un gesto amoroso,
ofreció la mitad de la última galleta a su compañera de banco.
¡Gracias! - dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad.
"De nada" - contestó el joven sonriendo suavemente mientras comía su mitad.
Entonces el tren anunció su partida...
La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón.
Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavía sentado en el anden y pensó: "¡Que insolente, que mal educado, que ser de nuestro mundo!".
Sin dejar de mirar con resentimiento al joven,
sintió la boca reseca por el disgusto que aquella situación le había provocado.
Abrió su bolso para sacar la botella de agua
y se quedó totalmente sorprendida cuando encontró,
dentro de su cartera, su paquete de galletas INTACTO.
Cuantas veces nuestros prejuicios,
nuestras decisiones apresuradas nos hacen valorar erróneamente a las personas y cometer las peores equivocaciones.
Cuántas veces la desconfianza, ya instalada en nosotros,
hace que juzguemos, injustamente, a personas y situaciones,
y sin tener aun por qué, las encasillamos en ideas preconcebidas,
muchas veces tan alejadas de la realidad que se presenta.
Así, por no utilizar nuestra capacidad de autocrítica y de observación,
perdemos la gracia natural de compartir y enfrentar situaciones,
haciendo crecer en nosotros la desconfianza y la preocupación.
Nos inquietamos por acontecimientos que no son reales,
que quizás nunca lleguemos a contemplar,
y nos atormentamos con problemas que tal vez nunca ocurrirán.
=) la reflexión del día...
viernes, 25 de abril de 2008
Aprendí y decidí

Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar.
Decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas; decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución; decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis;
Decidí ver cada noche como un misterio a resolver; decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades; y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos.
Aquel día dejé de temer a perder, y empecé a temer no ganar. Descubrí que no era yo el mejor, y que quizás nunca lo fui; me dejó de importar quien ganara o perdiera, ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.
Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamarle a alguien “Amigo”. Descubrí que el amor es más que simple estado de enamoramiento, “El amor es una filosofía de vida”.
Aprendí que debo dejar de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados, y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente.
Aprendí que de nada sirve ser luz, si no vas a iluminar el camino de los demás.
Decidí cambiar tantas cosas…
Aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.
Desde aquel día ya no duermo para descansar, ahora simplemente duermo para soñar…
Walt Disney
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