martes, 30 de julio de 2013

Presente confuso, futuro incierto.

No sé qué palabras expresarían en este momento lo que siento. Pedí una señal a Dios. -¿Cómo saber cuál es esa señal? si en el transcurso del día a día, suceden tantas cosas... ¿Es acaso que debo elegir la señal a mi conveniencia? Pero en este sentido, ¿qué sería lo más conveniente? Pensé que los momentos más difíciles ya los había superado. ¿Será que me depara un destino en donde nada más importa, si no es que yo? Mis intereses propios, MI FELICIDAD, MIS COSAS, mi amor propio. Alguna vez ya di paso al egoísmo. Pero, entonces ¿así será siempre? ¡FUTURO... bahhh! ¡a quién le importa eso! Simplemente hay palabras tan superficiales que no se llevan bien conmigo y en este momento de mi vida no están dentro de mi vocabulario.

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